El Dr. Alexander Neimark explica las graves amenazas que las dietas rápidas representan para el organismo.
Con la llegada del otoño, muchas personas buscan mejorar rápidamente su forma física. A menudo, recurren a dietas exprés que prometen una pérdida de peso acelerada. Aunque a primera vista estos métodos pueden parecer una solución sencilla y segura para adelgazar, en realidad conllevan riesgos muy serios para la salud. Alexander Neimark, investigador principal del Centro Nacional de Investigación Médica V.A. Almazov y candidato a doctor en ciencias médicas, explicó en detalle por qué el adelgazamiento rápido es peligroso y cómo abordar la reducción de peso de manera correcta para preservar la salud.

El Dr. Neimark subraya que «las dietas exprés crean una ilusión de adelgazamiento rápido, pero en realidad la pérdida de peso se produce a expensas de la eliminación de líquidos y la destrucción del tejido muscular». Según sus palabras, las restricciones alimentarias estrictas, incluyendo el ayuno o la exclusión de grupos enteros de alimentos, conducen a una deficiencia de sustancias esenciales para el organismo. Además, la pérdida de peso acelerada casi siempre va acompañada de un retorno igual de rápido del peso, a menudo con un aumento superior al inicial.
Según el experto, las dietas a corto plazo con una restricción calórica drástica alteran el metabolismo y pueden provocar la exacerbación de enfermedades crónicas. El cuerpo percibe estas acciones como una situación de estrés. Esto a menudo se acompaña de fallos en el funcionamiento del sistema endocrino, un empeoramiento del estado del sistema cardiovascular y del tracto gastrointestinal. Además, puede provocar la fragilidad del cabello y el deterioro de la piel.
Alexander Neimark enfatiza que el deseo de perder peso exclusivamente por razones estéticas, por ejemplo, para las vacaciones, Año Nuevo o el inicio de una nueva temporada educativa o de negocios, es inoportuno e inseguro. El peso corporal debe ajustarse no por una necesidad estacional, sino en el marco de la prevención y el control de enfermedades crónicas. La normalización del peso, según el médico, permite reducir significativamente los riesgos de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad coronaria, así como enfermedades articulares y hepáticas.
«La obesidad es una enfermedad crónica recurrente que lleva al desarrollo de una serie de enfermedades asociadas. Requiere un enfoque sistémico y se basa en un cambio de estilo de vida. Por eso, los intentos a corto plazo de perder peso siempre fracasan y conducen a una recuperación. Para un tratamiento eficaz se necesita un equipo de especialistas de diversas disciplinas: terapeuta, endocrinólogo, cardiólogo, entre otros», afirma el experto.
Asimismo, el médico destaca que en casos de obesidad severa, los métodos conservadores para reducir el peso corporal —como la dieta, la actividad física y la terapia farmacológica— suelen ser ineficaces. En tales situaciones, la cirugía bariátrica se considera el método de tratamiento más efectivo, según las recomendaciones clínicas.
El especialista señala que cualquier reducción de peso debe realizarse bajo supervisión médica. Solo después de realizar los exámenes de laboratorio e instrumentales necesarios se puede hablar de un programa de tratamiento seguro y eficaz. Se considera óptima una tasa de pérdida de peso de 2-4 kg al mes. Este enfoque permite mantener la masa muscular, no altera el equilibrio hormonal y ayuda a formar hábitos alimenticios sostenibles.








