La dispepsia funcional es un motivo recurrente para consultar a un gastroenterólogo. El dolor en la región epigástrica y la saciedad temprana, que persisten durante al menos seis meses, a menudo se presentan sin hallazgos de gastritis o úlcera en los exámenes. Junto con la Dra. Evgenia Melnikova, gastroenteróloga de la «СМ-Клиника», profundizamos en cómo distinguir un trastorno funcional de una patología orgánica y qué enfoques de tratamiento se emplean.
¿Cómo diferenciar la dispepsia funcional de patologías orgánicas?
La dispepsia funcional se caracteriza por la presencia de síntomas digestivos crónicos, como dolor o malestar en la parte superior del abdomen, sensación de plenitud temprana, hinchazón o náuseas, en ausencia de una causa orgánica identificable tras una evaluación médica exhaustiva. A menudo, estos síntomas impactan significativamente la calidad de vida del paciente.
Para diferenciarla de patologías orgánicas, como úlceras pépticas, enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), gastritis, o incluso condiciones más graves como tumores, es crucial un diagnóstico diferencial riguroso. El proceso diagnóstico suele incluir:
- Historia Clínica Detallada: Se presta especial atención a la naturaleza, frecuencia, duración e intensidad de los síntomas, así como a los factores que los agravan o alivian. Se indaga sobre antecedentes médicos, uso de medicamentos y estilo de vida.
- Examen Físico: Un examen físico completo para descartar signos de otras enfermedades.
- Pruebas de Laboratorio: Análisis de sangre y heces pueden ser solicitados para descartar infecciones (como Helicobacter pylori) o marcadores de inflamación.
- Endoscopia Digestiva Alta (Gastroscopia): Este procedimiento permite visualizar el revestimiento del esófago, estómago y duodeno. Es fundamental para descartar inflamación, úlceras, tumores u otras anomalías estructurales.
- Ecografía Abdominal: Ayuda a evaluar órganos como el hígado, la vesícula biliar y el páncreas, descartando problemas relacionados.
- Otras Pruebas: Dependiendo de los síntomas y los hallazgos iniciales, se podrían considerar pruebas adicionales como estudios de motilidad gastrointestinal o pruebas de imagen más complejas.
La clave para diagnosticar la dispepsia funcional radica en la exclusión de causas orgánicas. Los criterios de Roma IV son ampliamente utilizados para el diagnóstico de la dispepsia funcional, definiéndola por la presencia de uno o más de los siguientes síntomas (que deben haber estado presentes durante los últimos 3 meses y haber comenzado al menos 6 meses antes del diagnóstico):
- Molestia o dolor postprandial (después de comer).
- Saciedad temprana (sensación de estar lleno rápidamente).
- Dolor o molestia epigástrica.
- Hinchazón epigástrica.
Si estas quejas se presentan sin evidencia de enfermedad estructural o bioquímica que pueda explicar los síntomas, se considera dispepsia funcional. La ausencia de «banderas rojas» (síntomas de alarma como pérdida de peso inexplicable, disfagia, vómitos persistentes, sangrado gastrointestinal, anemia, antecedentes familiares de cáncer gástrico) es igualmente importante.
Esquemas de Tratamiento para la Dispepsia Funcional
El tratamiento de la dispepsia funcional es individualizado y se enfoca en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. Generalmente, incluye una combinación de enfoques:
1. Modificaciones Dietéticas y del Estilo de Vida:
- Dieta: Se recomienda evitar alimentos que puedan desencadenar o empeorar los síntomas, como comidas grasas, picantes, cafeína, alcohol y grandes cantidades de comida. Comer porciones más pequeñas y frecuentes puede ser beneficioso.
- Estrés: El estrés juega un papel significativo en la dispepsia funcional. Técnicas de manejo del estrés, como la meditación, el yoga o la terapia psicológica, pueden ser muy útiles.
- Dejar de fumar: Fumar puede exacerbar los síntomas digestivos.
2. Tratamiento Farmacológico:
- Antiácidos y Alginatos: Para el alivio sintomático rápido de la acidez y el ardor.
- Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP) y Antagonistas de los Receptores H2: Aunque la dispepsia funcional no es un trastorno de hipersecreción ácida, en algunos casos, los IBP pueden ofrecer alivio sintomático, posiblemente por un efecto «placebo» o por su acción antiinflamatoria leve.
- Procinéticos: Medicamentos que ayudan a mejorar la motilidad del tracto digestivo superior, como la prucaloprida o la domperidona (con precauciones), pueden ser útiles para la sensación de plenitud y la saciedad temprana.
- Antiespasmódicos: Para aliviar el dolor y los espasmos abdominales.
- Psicotrópicos a Dosis Bajas: En casos seleccionados, antidepresivos tricíclicos o inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN) a dosis bajas pueden ser eficaces para el dolor y los síntomas asociados al estrés.
- Agentes para Helicobacter pylori: Si la infección por H. pylori está presente, se realiza erradicación, aunque su papel en la dispepsia funcional es controvertido.
3. Terapia Psicológica:
La terapia cognitivo-conductual (TCC) o la hipnoterapia pueden ser herramientas valiosas para abordar la relación entre el cerebro y el intestino, ayudando a los pacientes a manejar el dolor y la ansiedad asociados con la dispepsia funcional.
La colaboración estrecha entre el paciente y el gastroenterólogo es fundamental para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento efectivo, permitiendo distinguir la dispepsia funcional de otras afecciones y mejorar significativamente la calidad de vida del paciente.








