Estrés Escolar: Cómo Luchar Eficazmente contra la Ansiedad Antes del 1 de Septiembre

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Expertos ofrecen consejos para que estudiantes y padres superen la preocupación antes del inicio del año académico y se preparen para una nueva etapa.

Un estudiante lidiando con la ansiedad antes del año escolar
Foto: freepik.com

Se acerca el periodo en que la despreocupación de las vacaciones de verano da paso a una notable inquietud tanto para estudiantes como para sus padres. La transición del estado de descanso a un régimen de cargas intelectuales y físicas representa un desafío significativo para la psique y el organismo en general. Sin embargo, existen métodos para minimizar esta tensión, según explican los especialistas.

Preparación psicológica para el regreso a clases

En vísperas de cada nuevo año escolar, muchos estudiantes —tanto los que recién comienzan como los que ya tienen varios años de experiencia— empiezan a sentir preocupación y ansiedad por los próximos cambios. Poner fin a las vacaciones es siempre un poco triste, especialmente cuando el calor del verano está a punto de dar paso al fresco otoñal, y el ocio se convierte en estudio con horario fijo. Durante este periodo, los niños experimentan un verdadero estrés y ansiedad, una respuesta natural de la psique a la mayor carga, el cambio de rutina y la preocupación por las nuevas tareas. Según las investigaciones, hasta el 65% de los escolares experimentan estrés antes del 1 de septiembre. Esto es particularmente cierto para los estudiantes más jóvenes: el 78% de los niños de 6 a 9 años, el 70% de 10 a 13 años, el 66% de 14 a 15 años y el 60% de 16 a 17 años.

Los padres también sienten la agitación de la preparación pre-escolar, ya que deben equipar a sus queridos hijos para el año académico. Además de adquirir los útiles y uniformes necesarios, a menudo se requiere un esfuerzo considerable para preparar al niño moral y psicológicamente.

Comprender, reconocer, ayudar

Los especialistas instan a los padres a no ignorar las preocupaciones que los niños pueden experimentar antes del 1 de septiembre. No importa si el niño cambia a una nueva escuela o regresa a su clase habitual, donde todo le es familiar. Incluso en un entorno conocido, cada año trae nuevas materias, profesores, compañeros de clase y una carga académica creciente. Todo esto provoca ansiedad ante lo desconocido y las dificultades futuras.

«Es crucial no desvalorizar estos sentimientos. Aquí no funcionan ni los llamamientos estrictos a la conciencia ni los intentos de tomarse todo a broma. El alma joven y atribulada no se sentirá mejor si sus preocupaciones no se toman en serio. Es diferente cuando los padres abordan el problema con comprensión y empatía. El niño necesita validación emocional, es decir, el reconocimiento de que sus sentimientos son importantes y tienen derecho a existir», afirma Natalia Blaginina, psiquiatra, psicoterapeuta y experta de la ONG «Cultura de la Salud».

Las razones para preocuparse antes de la escuela pueden ir más allá del simple miedo a lo desconocido. Estudios conjuntos de científicos europeos y sudafricanos han demostrado que incluso el estado insatisfactorio del edificio escolar, junto con una infraestructura interna deficiente, puede aumentar el nivel de ansiedad en adolescentes. ¿Y qué pasa si en esas paredes sombrías el estudiante ya ha sufrido acoso escolar y el reencuentro con sus compañeros le asusta más que el temor a no poder con la carga académica?

«A veces, las conversaciones por sí solas no son suficientes y es necesario recurrir a medidas de apoyo adicionales, desde visitar a un psicólogo hasta aprender técnicas de auto-calma. Investigaciones de científicos griegos han demostrado que la respiración diafragmática y la relajación muscular progresiva son técnicas efectivas para niños y adolescentes», añade Natalia Blaginina.

En la respiración diafragmática o abdominal, se utiliza activamente el diafragma que separa las cavidades torácica y abdominal, en lugar de los músculos del pecho. Esta técnica mejora la digestión y la ventilación pulmonar, optimiza el funcionamiento de los órganos internos y también contribuye a la relajación natural.

La técnica de relajación muscular progresiva ayuda a lograr un efecto similar. Se le pide al niño que tense y luego relaje alternativamente los músculos de las piernas, brazos, hombros y cuello, para reducir gradualmente la tensión en diferentes grupos musculares y así aliviar la inquietud interna. Este método se considera uno de los más eficaces para combatir la ansiedad y el insomnio, que a menudo afecta tanto a niños como a sus padres antes del inicio del año escolar.

Cómo aliviar el malestar

Los especialistas recomiendan establecer una rutina diaria para el niño una o dos semanas antes del inicio de clases.

«Las vacaciones sin madrugar ni horarios estrictos relajan. No es de extrañar que, al final de ellas, pueda surgir ansiedad debido a la incertidumbre. Un horario claro para levantarse y acostarse ayuda a adaptarse más fácilmente a la rutina. Y para conciliar el sueño cuando la mente está agitada, pueden ser útiles los medicamentos sedantes a base de hierbas, como los homeopáticos», aconseja Grigoriy Anisimov, somnólogo y neuropsicólogo clínico.

Además de un buen sueño y apoyo moral, el adolescente necesita una alimentación saludable, rica en nutrientes, y un equilibrio entre las cargas académicas y físicas. No olvide el apoyo adicional para la vista de su hijo: en los últimos años, las estadísticas son realmente alarmantes. Rusia se encuentra entre los tres países con peor visión en los jóvenes, según estudios de científicos chinos. Japón ocupa el primer lugar, donde casi el 86% de los niños y adolescentes sufren miopía (visión corta). Corea del Sur (73.94%) está en segundo lugar, y Rusia (46.17%) en tercero. Los oftalmólogos confirman el aumento de la miopía entre la generación joven en todo el mundo y lo explican por el uso de dispositivos electrónicos y las grandes cargas visuales en general. Para aliviar la irritación y el malestar de la mucosa ocular, causados por la tensión visual excesiva, se pueden usar gotas.

Cómo afrontar el miedo

La profesora Vera Nikishina, directora del Instituto de Psicología Clínica y Trabajo Social de la Universidad Pirogov, explica otros métodos para combatir el estrés:

«Para prepararse mentalmente para situaciones estresantes, se necesita tiempo. Si no dispone de este tiempo y trata de prepararse con prisa, entonces simplemente relájese. En una situación así, mucho dependerá de un enfoque espontáneo, y una tensión excesiva ya no ayudará. Sin embargo, si usted establece una secuencia clara de acciones con objetivos precisos, es aconsejable visualizar sus pasos dentro de marcos temporales concretos. Esto le ayudará a entender claramente hacia dónde se dirige y qué desea lograr. Este enfoque realmente funciona».

Muchos estudiantes —tanto escolares como universitarios— a menudo experimentan miedo, por ejemplo, antes de los exámenes.

«Una de las formas de gestionar el miedo es la técnica de visualización», explica Vera Nikishina. «Imagine su miedo como algo externo, por ejemplo, en forma de una criatura fantástica o una figura geométrica. La capacidad de controlar esta imagen y moverla fuera de sí mismo ayuda a reducir el nivel de miedo. Hoy en día se proponen muchos métodos para combatir el miedo, incluidas las técnicas de respiración. Sin embargo, es importante practicarlas con antelación, y no intentar dominarlas justo en el momento de estrés, por ejemplo, durante un examen. Si no está preparado, es poco probable que ayude. Es fundamental comprender que el miedo es un programa integrado que controla nuestras acciones. Nos ayuda a no perder la motivación y la actividad. Es normal experimentar preocupaciones en momentos importantes. Si usted acepta el miedo como parte natural del proceso, esto le ayudará a ahorrar tiempo y energía en la lucha contra él. Al planificar sus acciones, procure diversificarlas y reglamentarlas en el tiempo. Esto ayudará a evitar la sensación de fatiga y a conservar su energía».

En cuanto a los padres, la experta les aconseja asimilar una idea importante:

«Todo lo que podían hacer, ya lo hicieron. Ahora sus esfuerzos o bien darán resultado o no, y en la próxima experiencia tendrán que reevaluar sus acciones. Respetar sus esfuerzos significa interesarse por el desempeño de su hijo, pero haciendo las preguntas correctas. En lugar de preguntar: “¿Qué te pasa?”, es mejor preguntar: “¿Necesitas ayuda?”. Si el niño dice que necesita ayuda, ofrézcasela. Pero si no responde positivamente, no insista, déle su espacio».

El año escolar requerirá la movilización de las reservas internas del organismo, así como resistencia, responsabilidad y autodisciplina. Es importante mantenerse siempre en contacto con el niño para sentir cómo le va y si necesita ayuda y apoyo adicional.

Dante Humberto Quiroga

Dante Humberto Quiroga, 29 años, periodista emergente pero prometedor de Trujillo. En tres años de trabajo, se ha establecido con profundos análisis sobre el sistema de salud. Se especializa en la cobertura de tecnologías médicas innovadoras y su implementación en clínicas peruanas.

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