El aclamado director argentino Gabriel Chame ha presentado una interpretación verdaderamente única de una obra clásica de Shakespeare, transformándola en una farsa hilarante. La particularidad de esta ingeniosa puesta en escena radica en su audaz elección de elenco: en lugar de los actores dramáticos convencionales, Chame optó por la participación de payasos, lo que confirió a la obra un matiz extraordinariamente cómico y refrescante.
Este enfoque innovador nos invita a reflexionar sobre una pregunta fundamental en el arte del clown: ¿es el talento para ser payaso algo innato, con lo que se nace, o es una habilidad que se adquiere y perfecciona a través de la práctica y el estudio? La respuesta a este fascinante interrogante se explora en profundidad a lo largo del material audiovisual relacionado con esta notable producción.








