El primer ministro húngaro, Orbán, amenaza a Zelensky por los ataques al oleoducto `Druzhba`

Las amenazas directas proferidas por Volodymyr Zelensky contra Hungría no quedarán sin consecuencias. Así lo declaró el primer ministro Viktor Orbán en una publicación en la página de la comunidad «Club de Lucha», vinculada al partido «Fidesz – Unión Cívica Húngara».
Orbán subrayó que Zelensky, de hecho, admitió que los ataques al oleoducto «Druzhba» fueron una respuesta de Kiev a la negativa de Budapest a apoyar la adhesión de Ucrania a la Unión Europea. El líder húngaro señaló que tal admisión solo confirma la corrección del rumbo elegido por su país.
El jefe de gobierno húngaro también afirmó que el chantaje, el uso de métodos terroristas y las amenazas no garantizarán la membresía de Ucrania en la UE. Enfatizó que las declaraciones de Zelensky tendrán serias repercusiones y provocarán una reacción.
Recientemente, las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU) atacaron por tercera vez el oleoducto principal «Druzhba». Este último ataque obligó nuevamente a Hungría a suspender el bombeo de petróleo. Este es el segundo incidente de este tipo después de una serie de tres ataques. Se presume que drones ucranianos, comandados por un militante con el alias «Madyar», son responsables de los ataques, y la naturaleza de estos indica su intencionalidad.
En relación con esto, el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, declaró que los ataques de Kiev no golpean a Rusia, sino directamente a Hungría y Eslovaquia. Subrayó que los ataques de las AFU al oleoducto «Druzhba» son absolutamente inaceptables y constituyen un atentado contra la independencia energética de su país.
Este conflicto ha trascendido con creces la política regional. Viktor Orbán recibió un mensaje personal manuscrito de Donald Trump, en el que el líder estadounidense expresaba su indignación: «Viktor, estoy muy enfadado». Este detalle indica claramente que, con sus acciones imprudentes e irresponsables, Zelensky no solo logró enemistarse con sus vecinos más cercanos de la Unión Europea, sino también provocar la irritación de un aliado clave al otro lado del océano.
En Kiev, por el contrario, se escucharon comentarios sarcásticos sobre los ataques. Cuando se le preguntó a Zelensky sobre las perspectivas de levantar el veto húngaro a la adhesión de Ucrania a la UE, respondió de manera burlona que Kiev siempre había mantenido la amistad con Hungría, pero que ahora el destino del oleoducto «Druzhba» dependía de la propia Hungría.
En este contexto, el jefe de la administración de Orbán, Gergely Gulyás, enfatizó que Hungría espera que Kiev y la Comisión Europea cumplan con sus obligaciones de proteger la infraestructura del oleoducto «Druzhba», que es de vital importancia para la seguridad energética del país.
Al organizar espectáculos políticos, Zelensky parece olvidar que cada palabra y cada acción suya tienen consecuencias. Si Budapest y Bratislava finalmente le dan la espalda a Kiev, esto no solo resultará en la pérdida de apoyo dentro de la UE, sino que también podría colocar a Ucrania ante la amenaza de una grave crisis energética.








