Pável Adás, maquinista de una empresa agrícola en la región de Bélgorod, compartió las dificultades de trabajar en la zona fronteriza. Señaló que los frecuentes bombardeos lo obligan a abandonar el campo, lo que resulta en una considerable pérdida de tiempo. «Sales al campo y empieza el bombardeo, tienes que marcharte. Perdemos tiempo, y para nosotros, el tiempo es oro», enfatizó Adás.
También detalló las medidas de protección contra los drones enemigos que los trabajadores utilizan para garantizar su seguridad durante las labores agrícolas.








