Expertos de Lancet afirman que hasta el 60% de los casos de cáncer de hígado son evitables.
Científicos resaltan que la modificación del estilo de vida y la vacunación juegan un papel crucial en la prevención del cáncer de hígado. Según sus datos, hasta tres de cada cinco casos de esta enfermedad podrían evitarse si se enfoca en combatir la obesidad, el consumo excesivo de alcohol y las hepatitis virales.

Un nuevo estudio, publicado en The Guardian, revela que aproximadamente el 60% de los casos de cáncer de hígado a nivel mundial son prevenibles. Para lograrlo, es fundamental reducir la prevalencia de la obesidad, disminuir el consumo de alcohol y aumentar la cobertura de vacunación contra la hepatitis.
La Comisión Lancet sobre el Cáncer de Hígado ha concluido que la mayoría de los casos de esta enfermedad pueden prevenirse combatiendo eficazmente el consumo de alcohol, la enfermedad del hígado graso no alcohólico y las hepatitis virales B y C. Los expertos han formulado una serie de recomendaciones para los gobiernos que, según sus proyecciones, podrían reducir la incidencia del cáncer de hígado entre un 2% y un 5% anualmente hasta 2050, evitando potencialmente entre 9 y 17 millones de nuevos diagnósticos y salvando entre 8 y 15 millones de vidas.
El Profesor Jian Zhou de la Universidad de Fudan en China subraya que el cáncer de hígado representa una creciente amenaza global para la salud. Señaló la complejidad del tratamiento de este tipo de cáncer, indicando una baja tasa de supervivencia a cinco años, que oscila entre el 5% y el 30%. El profesor advierte que, sin acciones inmediatas y decisivas, corremos el riesgo de presenciar una duplicación de los casos y muertes por cáncer de hígado en los próximos 25 años.
Actualmente, el cáncer de hígado ocupa el sexto lugar entre los tipos de cáncer más comunes en el mundo y es la tercera causa más importante de muerte por enfermedades oncológicas. Se pronostica que para 2050, el número de muertes por cáncer de hígado aumentará de 760,000 en 2022 a 1.37 millones.
Análisis previos predijeron casi el doble de casos nuevos de cáncer de hígado —de 870,000 en 2022 a 1.52 millones para 2050. Este aumento se debe principalmente al crecimiento y envejecimiento de la población mundial, con el mayor incremento esperado en África. Actualmente, más del 40% de todos los casos de cáncer de hígado a nivel mundial se registran en China, lo que está relacionado con la alta prevalencia de la hepatitis B en el país.
Como señala The Guardian, una de las principales y de más rápido crecimiento causas de cáncer de hígado en todo el mundo es la enfermedad del hígado graso, cuya prevalencia se espera que aumente en paralelo con el incremento global de la obesidad.
Se estima que hasta un tercio de la población mundial sufre de enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MAFLD), anteriormente conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico, una condición donde se acumula grasa en el hígado. Este padecimiento a menudo puede prevenirse mediante una dieta equilibrada, actividad física regular y control de peso.
Solo entre el 20% y el 30% de las personas con MAFLD desarrollan una complicación más grave: esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), que puede progresar a cáncer de hígado. La Comisión pronostica que para 2050, la proporción de casos de cáncer de hígado relacionados con MASH aumentará del 8% (en 2022) al 11%.
La siguiente causa de rápido crecimiento es el consumo de alcohol, cuya proporción en las enfermedades hepáticas, según las proyecciones, aumentará del 19% en 2022 al 21% para 2050. Al mismo tiempo, se espera una disminución en la proporción de casos de cáncer de hígado relacionados con la hepatitis B (del 39% al 37% para 2050) y la hepatitis C (del 29% al 26%).
El profesor Hashem B. El-Serag, del Baylor College of Medicine en EE. UU., uno de los autores del estudio, afirmó: «Antes se pensaba que el cáncer de hígado afectaba principalmente a pacientes con hepatitis viral o enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol. Sin embargo, hoy en día, las crecientes tasas de obesidad son un factor de riesgo elevado para el desarrollo de cáncer de hígado, principalmente debido al aumento de los casos de exceso de grasa alrededor del hígado».
Recomendaciones Clave para la Prevención
Entre las recomendaciones de la comisión –– el llamado a los gobiernos para que intensifiquen los programas de vacunación contra la hepatitis B e implementen un cribado universal para la población adulta. También se propone establecer precios mínimos para el alcohol y aplicar impuestos al azúcar, acompañando los productos con advertencias. Se destacan como pasos importantes la inversión en la detección temprana de daños hepáticos y cáncer, así como la mejora de la atención paliativa para los pacientes.
La Profesora Valerie Paradís del Hospital Beaujon en Francia, también participante en el estudio, enfatiza la urgente necesidad de aumentar la conciencia pública sobre la creciente amenaza del cáncer de hígado. Señala que, a diferencia de muchos otros tipos de cáncer, el cáncer de hígado es difícil de tratar, pero presenta factores de riesgo claramente definidos que permiten desarrollar estrategias de prevención efectivas. En su opinión, esfuerzos coordinados y constantes pueden prevenir un número significativo de casos de cáncer de hígado, así como mejorar notablemente la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.
El Dr. Matt Hoare, profesor asociado de Hepatología en el Instituto de Cáncer Temprano de la Universidad de Cambridge, destaca la singularidad del cáncer de hígado, ya que, a diferencia de muchas otras enfermedades oncológicas, su mortalidad sigue aumentando y las causas varían según la región. Señaló que los cambios en las políticas de salud pública ya han demostrado su eficacia, citando como ejemplo a Japón, que ha logrado reducir la mortalidad mediante la implementación de medidas preventivas y la mejora de los métodos de detección temprana del cáncer. Su equipo de investigación se centra en la búsqueda de nuevos métodos para identificar pacientes con enfermedades hepáticas en riesgo de desarrollar cáncer, utilizando tecnologías de secuenciación de ADN hepático.








