No compres este atún enlatado: estas son las peores marcas

Noticias medicas
  • El problema del mercurio: no todas las especies son iguales
  • La cuestión de la pesca sostenible
  • Aditivos ocultos y la calidad del producto
  • Las marcas a evitar según pruebas independientes
  • Cómo reconocer un producto de calidad
  • El veredicto final

El atún enlatado es un alimento básico en muchas despensas, pero no todos los productos son iguales. Detrás de los brillantes estantes y las promesas de calidad, se ocultan diferencias sustanciales que pueden afectar tanto nuestra salud como el medio ambiente. ¿Cómo podemos orientarnos en esta compleja variedad de marcas y precios?

El problema del mercurio: no todas las especies son iguales

A diferencia de lo que muchos piensan, el tipo de atún utilizado marca una gran diferencia. El atún rojo y el atún ojo grande (bigeye) contienen concentraciones de mercurio significativamente más altas que el atún aleta amarilla o el listado. El problema es que muchas marcas económicas no especifican claramente qué especie utilizan, limitándose a un genérico «atún» en la etiqueta.

Los análisis independientes han demostrado que algunos productos superan los límites recomendados para un consumo frecuente. Se debe prestar especial atención a los atunes vendidos a precios muy bajos: a menudo emplean especies más grandes y longevas, que acumulan mayores cantidades de metales pesados.

La cuestión de la pesca sostenible

Detrás de una lata aparentemente inofensiva puede esconderse un desastre ambiental. Muchas marcas todavía emplean métodos de pesca destructivos, como las redes de deriva, o apoyan la pesca en zonas sobreexplotadas. Organizaciones como Greenpeace han denunciado en varias ocasiones cómo algunas de las marcas más vendidas se abastecen de flotas que practican la pesca ilegal o insostenible.

El problema no solo afecta al medio ambiente: la pesca no regulada a menudo también implica condiciones laborales inhumanas para los pescadores, una realidad que debería hacernos reflexionar cada vez que compramos una lata a un precio demasiado bajo.

Aditivos ocultos y la calidad del producto

Al leer atentamente las etiquetas, surgen diferencias desconcertantes. Algunas marcas añaden potenciadores del sabor, conservantes innecesarios y aceites de baja calidad. El clásico «aceite de oliva» declarado en la etiqueta a menudo resulta ser una mezcla de aceites refinados con un porcentaje mínimo de virgen extra.

Pero el verdadero engaño reside en la preparación: muchos productos económicos utilizan atún precocido y luego recalentado, perdiendo gran parte de sus propiedades nutritivas y adquiriendo esa consistencia gomosa que todos conocemos. Un atún de calidad debería desmenuzarse de forma natural, sin requerir un esfuerzo sobrehumano para extraerlo de la lata.

Las marcas a evitar según pruebas independientes

Las pruebas realizadas por asociaciones de consumidores han puesto de manifiesto problemas recurrentes en algunas marcas. Se debe prestar especial atención a los productos que:

  • No especifican la especie de atún utilizada.
  • Provienen de empresas sin certificaciones de sostenibilidad.
  • Tienen precios excesivamente bajos (por ejemplo, por debajo de 2 euros por lata de 160g).
  • Contienen más del 12% de sal.
  • Utilizan aceites no identificados claramente.

Cómo reconocer un producto de calidad

Un atún de calidad debe indicar claramente la especie utilizada, preferiblemente listado o aleta amarilla. Las certificaciones como MSC (Marine Stewardship Council) o Dolphin Safe no son meros sellos: garantizan estándares ambientales verificados.

El color es un indicador importante: un atún demasiado rojo o demasiado uniforme podría haber sido tratado con aditivos para mejorar su aspecto. La consistencia debe ser compacta pero no dura, y el líquido de conservación no debería estar turbio ni maloliente.

El veredicto final

No existen marcas universalmente «malas», sino productos específicos que presentan problemas. La regla de oro sigue siendo la misma: leer atentamente las etiquetas, desconfiar de los precios demasiado bajos y priorizar las empresas transparentes en sus cadenas de suministro. Un atún de calidad cuesta más, pero considerando que lo consumimos en cantidades limitadas, la diferencia de gasto es mínima en comparación con los beneficios para la salud y el medio ambiente.

Recuerda: el atún más económico a largo plazo podría resultar el más costoso para nuestro organismo y para el planeta.

Javier Esteban Orellana

Javier Esteban Orellana, 34 años, lleva 8 años cubriendo noticias de salud para las principales publicaciones de Lima. Comenzó como bloguero escribiendo sobre medicina alternativa, pero después de una serie de investigaciones sobre clínicas clandestinas, se pasó al periodismo médico serio. Se especializa en reportajes desde hospitales y entrevistas con médicos en ejercicio. Viaja regularmente a zonas remotas del país para informar sobre el acceso a la atención médica en las provincias.

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