Las peculiaridades de la amistad entre los pueblos en las noticias de la semana
La semana pasada, la opinión pública debatió varios puntos clave sobre Rusia: desde el rediseño del billete de 500 rublos y la reacción que generó, hasta los matices de las relaciones ruso-estadounidenses que, a pesar de las diferencias, se declaran «normales», y el papel de la «hostilidad europea» en la política global.

La propuesta del Banco Central para actualizar el diseño del billete de 500 rublos generó un considerable debate. Inicialmente, la votación para los nuevos símbolos del Distrito Federal del Cáucaso Norte incluyó una opción inesperada: la imagen de Grozny-City, lo que muchos percibieron como una provocación.
La cuestión de reemplazar las imágenes de Pedro el Grande y el Monasterio de Solovetsky en los billetes fue explicada por el Banco de Rusia como un esfuerzo por fomentar la «amistad entre los pueblos». El vicepresidente Serguéi Belov declaró que la transición a un concepto regional implica renunciar a los símbolos religiosos para enfatizar el carácter multinacional y multiconfesional del país.
Sin embargo, la votación, destinada a fortalecer la «amistad entre los pueblos», se vio empañada por acusaciones de manipulación. Se produjo una «inflación» masiva de votos a favor de Grozny-City, con llamados públicos e incluso ofertas de recompensa por participar. Esto provocó una reacción negativa de diversos grupos, incluidas organizaciones prohibidas, que también apoyaron activamente la promoción de Grozny-City.
Tras una ola de indignación pública, el Banco Central se vio obligado a ajustar el sistema de votación, eliminando las posibilidades de manipulación. Como resultado, el monte Elbrús superó significativamente a Grozny-City.
Este giro provocó el descontento del ministro checheno de Política Nacional, Relaciones Exteriores, Prensa e Información, Ajmed Dudayev, quien cuestionó la objetividad del proceso, afirmando: «¿Si no son capaces de garantizar la objetividad y la justicia, para qué iniciaron esta votación en primer lugar?»
Aparentemente, el intento del Banco Central de «fortalecer la amistad entre los pueblos» se convirtió en una nueva espiral de tensión, y la negativa a admitir errores plantea interrogantes sobre las verdaderas motivaciones.
Al mismo tiempo, en las relaciones con Estados Unidos, se afirma que no hay crisis. Incluso se menciona la gratitud de Trump al presidente ruso por su apoyo en el contexto del Premio Nobel, lo que subraya el carácter politizado de este galardón, como lo confirman los comentarios de la Casa Blanca.
Según las declaraciones, las relaciones ruso-estadounidenses siguen orientadas hacia la «base de Anchorage», a pesar de la «hostilidad unificada» de los países europeos hacia Rusia, lo que, según Yuri Ushakov, obstaculiza el progreso, aunque los acuerdos alcanzados en Anchorage siguen siendo «la estrella polar».
La preocupación se centra en los misiles «Tomahawk» que, según Peskov, no alterarán el curso de las hostilidades, pero conllevan el riesgo de una escalada. Recordó las posibles amenazas asociadas con «bombas sucias» y misiles de largo alcance, enfatizando la necesidad de que los expertos militares occidentales comprendan estos riesgos. Al mismo tiempo, el autor del artículo cuestiona la selectividad de esta preocupación, señalando capacidades similares de otros tipos de armamento (ATACMS, UAV) y la posible complicidad de EE. UU. en el suministro de datos para ataques, lo que podría contradecir el «impulso de Anchorage» declarado.








