El abordaje de los trastornos de ansiedad va más allá de la simple supresión de los ataques agudos. Implica una terapia patogénica y preventiva sostenida en el tiempo, donde la elección acertada del fármaco desempeña un papel crucial. Es fundamental determinar si se busca una solución inmediata o un proceso terapéutico a largo plazo para optimizar los resultados.