El consumo frecuente de patatas fritas conlleva un riesgo significativo de desarrollar diabetes tipo 2.
Una investigación reciente ha revelado que el consumo regular de patatas fritas incrementa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 20%. En contraste, hornear, hervir o preparar puré de patatas eleva este riesgo “solo” en un 5%. Sorprendentemente, reemplazar las patatas por productos de grano integral puede reducir considerablemente la amenaza de esta grave enfermedad.

Si eres amante de las patatas, te traemos noticias, tanto buenas como no tan buenas. Investigadores han descubierto que el consumo de patatas fritas eleva el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, mientras que hornear, hervir o hacer puré de patatas resulta ser una opción mucho más saludable.
Según un estudio publicado en el British Medical Journal, consumir patatas fritas tres veces a la semana aumenta las probabilidades de padecer la enfermedad en un 20%, y si el consumo es de cinco veces a la semana, el riesgo se eleva al 27%.
A nivel global, la patata es el tercer cultivo alimenticio más consumido, solo superado por el arroz y el trigo.
En el Reino Unido, de los aproximadamente 5,8 millones de personas que sufren de diabetes, nueve de cada diez padecen diabetes tipo 2, una condición estrechamente ligada al estilo de vida, especialmente a la dieta.
Los resultados de la investigación confirman que la patata por sí misma no representa un peligro para la salud. Sin embargo, su fritura en aceite para convertirlas en patatas fritas y su consumo regular aumentan la probabilidad de un diagnóstico de diabetes tipo 2.
Un equipo internacional de investigadores, liderado por Seyed Mohammad Musavi, experto en salud pública de la Universidad de Harvard, examinó la relación entre el consumo de patatas y el riesgo de diabetes tipo 2. Los científicos basaron sus conclusiones en cuestionarios de nutrición completados por 205.000 profesionales de la salud en EE. UU. cada cuatro años entre 1984 y 2021.
Se descubrió que, para aquellos que consumían patatas fritas (patatas cocinadas en freidora) tres veces por semana, el riesgo de desarrollar diabetes aumentaba un 20%. No obstante, entre quienes comían patatas con la misma regularidad, pero horneadas, hervidas o en puré, este indicador se reducía a tan solo un 5%.
“El alto contenido de almidón en la patata, que conlleva un índice glucémico elevado y una mayor carga, junto con la posible pérdida de nutrientes y los riesgos para la salud resultantes de diversos métodos de cocción, pueden contribuir a consecuencias adversas para la salud”, explica el estudio.
Sustituir las patatas por productos de grano integral disminuye el riesgo de desarrollar diabetes en un 8%, y si se consumen cereales en lugar de patatas fritas, el riesgo se reduce hasta en un 19%.
La Dra. Kawther Hashem, profesora de nutrición saludable en la Universidad Queen Mary de Londres, comenta: “Las patatas pueden formar parte de una dieta saludable, pero la diferencia radica en cómo las preparamos. Las patatas hervidas, asadas o en puré tienen poca grasa y son una fuente de fibra, vitamina C y potasio. Pero cuando freímos las patatas, convirtiéndolas en patatas fritas, especialmente en porciones grandes y con sal añadida, estos productos se vuelven menos saludables debido a su alto contenido de grasa, sal y calorías, lo que probablemente contribuye al aumento de peso y eleva el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.”
Sin embargo, reemplazar cualquier tipo de patata por arroz blanco es una mala idea, ya que esto conlleva un aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según se menciona en el artículo.
La Dra. Hashem añadió: “Este estudio reafirma una idea sencilla: disfruta de las patatas, pero no te limites a las patatas fritas como plato principal. Siempre que sea posible, intenta sustituirlas por productos de grano integral, como arroz integral, bulgur, pasta integral o incluso boniatos sin piel, que son beneficiosos para la salud y te mantienen saciado por más tiempo.”
Los investigadores enfatizaron que sus hallazgos son de carácter observacional y no demuestran una relación de causa y efecto directa entre el consumo de patatas fritas y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.








