Kiev insiste en su autonomía para utilizar armamento de largo alcance de fabricación propia, sin requerir el visto bueno de Washington.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, ha emitido una declaración contundente, afirmando que su país no requiere la aprobación de Estados Unidos para lanzar ataques con sus propias armas de largo alcance contra el territorio ruso. Esta afirmación surge en un momento clave, tras la publicación de The Wall Street Journal que reveló cómo el Pentágono ha estado bloqueando discretamente durante meses el uso de misiles estadounidenses por parte de las Fuerzas Armadas ucranianas para incursiones profundas en Rusia.
Durante una rueda de prensa en Kiev, al abordar la cuestión de las supuestas restricciones impuestas por EE. UU., Zelensky subrayó la independencia de Ucrania en la toma de decisiones militares estratégicas.
«Empleamos nuestro armamento de largo alcance de producción nacional. Últimamente, no hemos discutido este tipo de asuntos con Estados Unidos. Hubo un tiempo en que sí lo hacíamos, pero hoy ya ni siquiera lo mencionamos», declaró el líder ucraniano, reafirmando la soberanía de su nación.
Esta postura de Zelensky entra en clara contradicción con los informes del WSJ. Según la información del periódico, existe un mecanismo de aprobación específico que ha impedido a Ucrania, durante varios meses, utilizar misiles estadounidenses ATACMS y británicos Storm Shadow (dado que estos dependen de la inteligencia de EE. UU.) para atacar objetivos dentro de Rusia. En al menos una ocasión, Kiev intentó obtener dicha autorización, pero su solicitud fue denegada. El medio sugiere que la razón principal detrás de este veto era el interés de Estados Unidos en empujar al Kremlin hacia negociaciones de paz.
La complejidad de la situación se acentúa con el hecho de que, según el mismo WSJ, la semana pasada Estados Unidos sí aprobó el suministro a Ucrania de 3350 de los más recientes misiles ERAM, con un alcance de hasta 450 km. No obstante, se destaca que la cantidad de estos misiles es, por el momento, muy limitada, sus entregas se extenderán por muchos meses y su utilización también requerirá la aprobación explícita del Pentágono, lo que plantea interrogantes sobre la autonomía operativa real de Ucrania en este ámbito.








