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Hipertensión matutina: El error que casi todos cometen al despertar

1 de octubre de 2026Diego Herrera3 min

La hipertensión matutina puede ser motivo de preocupación, especialmente después de los 60 años. Aunque el título sugiere un único error, no hay una causa única para todos. Un hábito común es medir la presión justo al levantarse, sin preparación previa, y considerar ese resultado como prueba de que el tratamiento no funciona. Comprender cómo obtener una lectura confiable es el primer paso para abordar el tema con el médico.

Por qué la presión puede subir al despertar

Durante el sueño, la presión arterial tiende a disminuir. Al despertar, el cuerpo gradualmente vuelve a la actividad y los valores pueden aumentar. Levantarse bruscamente, caminar, experimentar dolor o sentirse agitado por una cita puede influir en la medición. El café y ciertos medicamentos, como algunos descongestionantes y antiinflamatorios, también pueden contribuir a valores más altos.

Después de los 60 años, es especialmente útil observar la tendencia a lo largo del tiempo, sin atribuir cada variación a la edad. Un valor aislado no es suficiente para determinar si la presión es habitualmente alta o si un tratamiento necesita ser modificado.

El error: Medirla apresuradamente y reaccionar a un solo número

Controlar la presión mientras aún se está de pie, poco después de haber recorrido la casa o durante una conversación, puede arrojar resultados poco representativos. Lo mismo ocurre si el manguito se coloca sobre la ropa, es demasiado pequeño o el brazo no está apoyado. Repetir la medición de forma compulsiva porque el primer resultado asusta puede aumentar la ansiedad sin aclarar la situación.

Existe un error potencialmente más arriesgado: saltarse, anticipar o duplicar una dosis en respuesta a una única lectura. Los medicamentos para la presión deben tomarse según lo prescrito. Si los valores matutinos son consistentemente elevados, será el médico quien evalúe si es necesario cambiar la terapia o el horario de administración.

Cómo obtener una medición útil en casa

Utilice un tensiómetro de brazo confiable, con un manguito del tamaño adecuado. Por la mañana, mida la presión antes del desayuno y, si toma medicamentos antihipertensivos, antes de la dosis habitual, sin posponerla más de lo indicado. En los 30 minutos previos, evite el café, el tabaco y el ejercicio físico; vacíe la vejiga y siéntese tranquilamente durante al menos cinco minutos.

Apoye la espalda en el respaldo de la silla, mantenga los pies en el suelo y las piernas sin cruzar. Coloque el brazo desnudo de manera que el manguito quede a la altura del corazón y no hable. Realice dos mediciones con aproximadamente un minuto de diferencia, anotando ambos resultados. Si el médico le solicita un registro, anote también las lecturas nocturnas durante algunos días.

Cuándo hablar con el médico

Lleve el registro a la consulta si los valores resultan repetidamente altos, incluso cuando se siente bien: la hipertensión a menudo no presenta síntomas. Informe también sobre mareos al levantarse, desvanecimientos o caídas. En personas mayores, estas señales merecen atención, ya que la evaluación no solo considera los valores altos, sino también posibles caídas de presión y los efectos de la terapia.

El médico puede comparar las mediciones caseras con las realizadas en el consultorio y, si es necesario, proponer un monitoreo ambulatorio de 24 horas. No existe un objetivo único para todos: las condiciones de salud, la tolerabilidad de los medicamentos y el riesgo de caídas influyen en la elección del tratamiento.

Cuándo no esperar

Si la presión supera 180 de máxima o 120 de mínima, repita la medición después de al menos un minuto de calma. Si persiste tan alta, contacte a un profesional de la salud de inmediato, incluso en ausencia de síntomas. Si aparecen dolor en el pecho, dificultad para respirar, debilidad repentina, dificultad para hablar o alteraciones de la visión, llame a emergencias sin demora. En estos casos, no espere a que el valor baje por sí solo.